jueves, 6 de marzo de 2014

LO QUE CUENTAN LOS CHICOS INUNDADOS


RECREACIÓN. Los patios de las escuelas fueron el ámbito donde se plasmaron las experiencias.. 
Sobre el papel y en colores narran todas sus vivencias. Los dibujos de los primeros días relatan la tragedia: helicópteros, agua, botes, gritos. Cuando la ropa y el alimento llegaron y el sol salió también contaron otras cosas.


"Los primeros días los dibujos eran tristes, desesperanzados, casitas cubiertas de agua y helicópteros sobrevolando, con gente en los techos lanzando pedidos de auxilio. Cuando por fin salió el sol, vestidos con ropas secas y nuevas, zapatillas para todos y bien alimentados, comenzaron a dibujar viviendas de muchos colores, mariposas, árboles con frutos, flores y soles", dice asombrada Adriana Pritz, una voluntaria que está dando una mano en la escuela Paula Albarracín de Sarmiento (en Guadalupe), proponiendo actividades para los chicos de Villa del Parque. "Es notable lo que producen".
En la Escuela Simón de Iriondo pasó lo mismo. En los pasillos, los dibujos narran la catástrofe: el río que tapa casas, lanchas y botes con gente intentando escapar de la tragedia, helicópteros... Cuentan lo que vieron, lo que vivieron. Pero ayer por la mañana ya hablaban de otras cosas.
El sol les dio respiro. El patio de la escuela se convirtió en el espacio de recreación. Entre los colchones y la ropa extendida al sol, los chicos se olvidaban un rato de su historia: jugaban a la pelota, correteaban y dibujaban, pero ya no tanta agua, sino mariposas, flores, árboles frutales, casas con jardines, carpas coloridas.
Matías primero dibujó un árbol y un sol con lápiz y después eligió crayones de colores fuertes para terminar su obra. Ayelén hizo un cuento: "El patito de Aye" y a los dibujos los acompañó con letras, una historia simple de un patito cariñoso.
Tienen distintas edades, hay de dos, de tres, y de diez. Liliana Ortiz, una de las profesoras que eligió el área de recreación para desempeñarse en la emergencia, estaba haciendo las listas de los chicos evacuados en la escuela. Tenía más de 60 anotados, pero aún faltaban varios, porque algunos pequeños debieron dedicarse a cuidar a los hermanitos, mientras algunos padres debieron trabajar, otros animarse a ver lo que les quedó o denunciar que perdieron sus documentos.
"La idea es tener un listado de todos los chicos y dividirnos en grupos para hacerles propuestas según las edades", contó Liliana, a quien -mientras narraba cómo se habían organizado- la reclamaban los chiquitos para mostrar sus creaciones. "Muy bonito, ponele nombre", decía.
En la mañana también aparecieron un par de estudiantes de educación física que contaron que desde el instituto los habían convocado para proponer actividades físicas para los chicos. "Para que ellos salgan un poco del drama, mientras los padres tratan de resolver su situación", apuntaron.

Esperanza


Sabrina, Elen, Alain, Graciela, Jacqueline, Agustina y Juan son algunos de los chicos que están varados en las aulas de la escuela Paula Alabarracín, ahora convertidas en dormitorios. Durante la mañana y la tarde encuentran cualquier papel para dibujar con crayones y lápices.
Los guía un grupo de voluntarias del barrio Guadalupe que se hizo cargo de las necesidades de ese centro. Tienen distintas edades y diariamente dejan sus hogares, sus hijos y problemas para tender una mano a los evacuados de Villa del Parque. Dan atención, afecto, contención y cuatro raciones diarias de alimentos y confían en que "hay que seguir adelante, porque mañana seguramente saldrá el sol y la esperanza nos iluminará en la difícil tarea que tenemos de reconstruir nuestra querida ciudad".

Pedidos especiales



En la escuela Simón de Iriondo piden "por favor" la donación de materiales: cuadernos, crayones, lápices, hojas y gomas. También es siempre bienvenida la gente que tenga tiempo para proponer actividades a los chicos y cuidarlos.
Mientras que en la Esc. Paula Albarracín -enfrente de la basílica de Guadalupe- piden "premios". Las voluntarias estimulan permanentemente a los chicos y los premian: "No sé -dice Pritz- cuentitos, puede ser un libro".
Las donaciones se pueden acercar a los establecimientos educativos.

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