jueves, 6 de marzo de 2014

ICONOS DE LA VERTICALIDAD


Por Adriana Isabel Pritz Clausen


  • Edificio Seagram - New York (1958): "Construyámoslo en bronce", dijo Samuel Bronfman. Philip Johnson casi se desmaya. "Pienso que sería una muy buena idea", dijo Mies van der Rohe. Los dos arquitectos habían encontrado al cliente de sus sueños: un propietario de recursos aparentemente ilimitados y, después de algunos estímulos, con una imaginación que congeniaba.
    Seagram actualmente ha desaparecido, fusionándose en la firma Vivendi -y el edificio de New York sigue siendo el apilamiento de cajas de vidrio que desafortunadamente inspiró- pero en las horas del crepúsculo sus ventanas de color whisky resplandecen aún con su brillo original.
  • Edificio Carbide & Carbon - Chicago (1929): "¿Cómo podría acunar tu mundo hoy?" Tal vez cambiando la marca registrada del edificio de 37 pisos de la Union Carbide por un Hotel Hard Rock y respondiendo de ese modo las llamadas telefónicas.Esto no es ciertamente lo que la Compañía tenía en mente cuando decidió construir un anuncio "distintivo y perpetuo para sus ocupantes". Esta empresa nunca pudo recuperarse de una pérdida de gas que en 1984 mató a miles de personas en Bhopal, India.La forma del edificio no es enteramente inapropiada para su nueva función: su silueta colorida y rimbombante, según la leyenda, fue moldeada sobre una botella de champagne dorada. Actualmente su fachada verde, negra y dorada ya no se descascara para alivio de los peatones que circulan por las aceras.
  • Edificio Woolworth - New York (1913): Ayn Rand lo llamó "El dedo de Dios". Un ministro religioso lo ungió como "La catedral del comercio" . Las gárgolas de su hall cruciforme, sin embargo, no estuvieron tan divinamente inspiradas. Una de ellas tiene un busto del arquitecto Cass Gilbert acunando una maqueta del edificio. Otra tiene a Frank W. Woolworth contando los centavos que ganaba. En 1913, Woolworth depositó 270 millones de centavos para que sus oficinas de la ciudad de New York pudiesen servir como "un cartel gigante que propagandizara alrededor del mundo una cadena en extensión" de comercios. La solución propuesta por el arquitecto Gilbert -una fusión entre el gótico del siglo XV y la verticalidad del siglo XX- encantó de tal manera al "rey del descuento", que estampó su imagen en todos los productos de su firma. Sus sucesores sentaron reales en el piso 24 -llamado Piso Imperial- y lo amueblaron con tesoros napoleónicos transportados desde Europa, antes de las liquidaciones de 1998, una década después de que Woolworth perdiera su lugar en el índice de Dow Jones a favor de Wal-Mart.

  • Edificio Alcoa - Pittsburgh (1953): En Pittsburg las compañías habitan los adefesios que producen. La Torre de Acero United States (1970), luce por fuera su acero Cor-Ten. El edificio PPG Place de Pittsburg (1984), es una catedral gótica de placas de vidrio. Y el edificio Alcoa parece una lata de aluminio a la cual con un sacabocados han llenado de agujeros. Concebida como "una demostración de la utilidad, economía y belleza del aluminio", esta construcción de 30 pisos, fue un osado experimento: la fachada liviana, agujereada desde las propias prensas de la compañía, fue envuelta en un marco de acero sin el uso de encofrados.Cada elemento, desde los ascensores hasta el móvil de Calder colgado en el hall central, fueron exponentes de la liviandad del metal. Algunos de sus imitadores como el edificio Citicorp de New York, que asemeja un cohete espacial, y el Banco de la República de Dallas forrado en aluminio, permanecen como ejemplos de utilización del material constructivo del futuro.En 1996, Paul OïNeill relocalizó Alcoa -que ya no era más el edificio en crecimiento de antaño- en otras amigables oficinas que él mismo ayudó a diseñar. Según su opinión, el vidrio sigue siendo muy pesado.

  • Edificio Irving Trust - New York (1931): Doscientos hombres armados fueron necesarios para proteger la mudanza que realizó el Banco Irving Trust cuando trasladó U$S 3 billones de efectivo en oro y otros bienes de sus oficinas centrales en el edificio Woolworth, a la bóveda de 72 pies debajo de la esquina de Wall Street y Broadway en New York.Aquí, en la pieza inmobiliaria más valiosa del mundo, el banco ha construido su propia obra de arte: una torre esculpida art decó que culmina con un juego de ventanas facetadas de 30 pies de altura. Adentro se encuentra uno de los más dramáticos e inaccesibles espacios interiores de Manhatan: un piso número 49 donde los directivos tienen un salón mirador con chimeneas de mármol rojo, tapices Aubusson y un cielorraso reluciente de miles de caparazones iridiscentes traídos desde Filipinas. Las paredes ondulantes (cubiertas en cuatro tonos de seda) imitan la piel exterior de piedra caliza. Tan codiciado era el edificio y su dirección -Wall Street 1- que despertó el interés de una corporación de asaltantes. En 1988, el Banco de New York completó una toma de mando hostil, dejando de lado su intento de vender la marca registrada. En cambio, el lugar que había ocupado desde 1797 y se mudó justamente allí.

  • Fuentes: Traducción y adaptación del artículo de Jerry Useem-Pinnacles of Power, revista Fortune, de United Airlines, abril 2004 

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